"Siempre es más fácil curar a un paciente que tiene esperanza,
lo difíciles que el médico la mantenga durante todo el proceso
de enfermedad" afirma Ana López Barrasa, médico de familia
especializada en medicina antroposófica y homeopatía. Está convencida
de la importancia que tiene el aspecto anímico en el proceso curativo
y del papel fundamental que desempeña el encuentro entre médico
y paciente.

A su consulta acuden pacientes con todo tipo de dolencias,
desde las agudas como sinusitis o bronquitis hasta las crónicas como
cáncer o asma. Todos buscan un complemento o una alternativa a la
medicina tradicional. Y algunos buscan a una persona que les ayude en el
camino de la enfermedad.
Ana López Barrasa estudió la carrera de medicina y tras hacer
el MIR (Médico Interno Residente) completó su formación
antroposófica en Suiza y Brasil. Ha trabajado en el sistema sanitario
público de España y actualmente es miembro del Centro Médico
Terapéutico Lucas, en Villalba, Madrid.
¿En qué casos una enfermedad se puede curar al enfocarla
desde otra perspectiva?
-Sobre todo en el caso de las afecciones crónicas, la perspectiva
antroposófica concibe la regeneración y fortalecimiento de
los órganos, del sistema y del ser afectado. Concibe el cambio del
paciente en el plano anímico y el desarrollo de su energía
a lo largo del tratamiento. El paciente estará delicado, pero puede
restablecerse a favor de su propia naturaleza.
Podría comentar el caso de una persona que sufría de cistitis.
Había sido tratada durante más de siete años con antibióticos
pero siempre tenía recaídas, unas seis al año. Aquí se
le dio un tratamiento integral: alimentación, aspectos psíquicos
y medicamentos antroposóficos. Hasta ahora lleva tres años
sin recaídas fuertes.
En los casos más graves como el cáncer, hay terapias muy buenas
como la de Viscum album Fermentado, que puede ayudar al paciente a no manifestar
de nuevo la enfermedad (dependiendo del estadio clínico) y a llevar
una forma de vida más saludable.
¿Cuáles son las claves para entender esta concepción
antroposófica?
-En la antigüedad se contaba con la figura del médico-sacerdote.
Eso te da una clave de que se conocía la estrecha relación
entre el espíritu y el cuerpo. Hasta el Renacimiento hay una concepción
más unitaria del hombre. A partir del racionalismo la ciencia se separa
del mundo espiritual, desarrollando una visión más materialista.
La medicina antroposófica desarrollada por el doctor Rudolf Steiner
y la doctora Ita Wegman en Suiza en los años 20 del siglo pasado,
nos devuelve a una visión integral que reune los aspectos anímicos,
físicos y espirituales del hombre. No se aparta de la medicina tradicional,
sino que amplía el conocimiento en el arte de curar. De hecho un médico
antroposófico tiene que estudiar la carrera universitaria de medicina.
¿Qué le falta a la medicina tradicional para completar su
visión?
-La medicina alopática tiene una visión anatómica y
física muy buena, pero le falta tomar en cuenta que los órganos
son sostenidos por fuerzas vitales y que éstas pueden variar. Hay
que salir del plano anatómico y estudiar más los campos funcional
y espiritual.
La medicina tradicional también conoce la relación entre la
enfermedad y el psiquismo del paciente. Por ejemplo se conocen los efectos
del estrés sobre el organismo. Pero no la relación inversa,
es decir, que en la medicina antroposófica, la enfermedad psíquica
tiene una relación con ciertos órganos, como la esquizofrenia
con el riñón o la depresión con el hígado. Tenemos
que aprender a curar la parte más física-energética.
¿Cómo conciliar la medicina actual con aspectos útiles
de antiguas visiones ligadas al cosmos, sin provocar desconfianza?
-Al estudiar medicina hay que centrarse en la observación y en el
método: pesar, medir... Pero a lo largo del camino médico hay
que reconectar con la intuición para hacer una medicina creativa.

El médico tiene que desarrollar sus sentidos. Sin éstos
no podemos practicar una buena medicina y podrían quedar relegados
a un segundo plano por las pruebas de laboratorio. Sin embargo, ambas cosas
tienen que estar unidas para que el arte médico sea más completo
y evitar pruebas innecesarias.
¿Qué rescataría de la medicina o filosofía
de otras culturas?
-La sabiduría antigua (de la cultura griega, de las medicinas orientales,
de los estudiosos occidentales de la psiquiatría) debe ser transformada
por el hombre nuevo. Y la antroposofía ofrece una vía para
ello.
¿Y qué características debería
tener la medicina del futuro?
-Debería concebirse como una medicina del ser individual, basada en
el encuentro entre . médico-terapeuta-paciente. Esto tiene una gran
importancia porque de ahí surgirá la terapia a seguir. Hay
algo curativo en la dinámica del encuentro. Si el médico se
entrega a este trabajo, sale fortalecido, al igual que el paciente. Hay que
tener en cuenta la importancia de la vocación.
¿Qué puede hacer el paciente?
-Puede cuidar su cuerpo con una alimentación adecuada y ejercicio.
Y por otro lado puede cuidar su aspecto anímico desarrollando, por
ejemplo, su faceta artística, que de alguna forma está en el
interior de todo hombre. Podría trabajar las cualidades morales, no
como una imposición, sino por voluntad de crecimiento personal o podría
recurrir a la meditación, entre otras actividades espirituales. Cada
quien debe abordar estos aspectos desde su perspectiva.
Texto extraído de la revista Weleda primavera-verano 2006