Suplementos vitamínicos y minerales en niños

custodio-ninos-nitrientes-01Suplementos vitamínicos y minerales en niños.

La conveniencia o no de utilizar suplementos a base de vitaminas y minerales en los niños, es una cuestión que familias y profesionales sanitarios se plantean cada día con mayor frecuencia, no obstante, es innegable que llevar a cabo una alimentación variada y saludable es la principal medida para prevenir cualquier tipo de deficiencia nutricional.

Desde la “Kina San Clemente®”, el aceite de hígado de bacalao, “el Ceregumil®” o los preparados de calcio, usados de forma sistemática por varias generaciones, hasta los “omegas”, los probióticos y los complementos multivitamínicos y multiminerales actuales, ha transcurrido un interesante camino. En cualquier caso, es importante conocer si realmente existe una necesidad de recurrir a la suplementación y cual es el preparado más seguro y eficaz, para asegurarse que los niños que reciben suplementos vitamínicos y/o minerales, realmente los necesiten.

Las siguientes características identifican a los niños con riesgo nutricional que podrían beneficiarse con el uso de suplementos, según la American Academy of Pediatrics (AAP) (1):

- Anorexia o apetito inadecuado o selectivo.

- Enfermedades crónicas, como fibrosis quística, enfermedad inflamatoria crónica intestinal o hepatopatía.

- Procedentes de familias desestructuradas.

- Siguen dietas estrictas.

- Síntomas evidentes de delgadez, debilidad o desmejora.

- Que no tengan asegurada una ingesta mínima adecuada de vitamina D (incluidos lactantes).

La siguiente tabla es un ejemplo del contenido de vitaminas y minerales en la dieta habitual de niños y niñas, realizados en la Unidad de Nutrición y Metabolopatías del Hospital Infantil «La Fe» de Valencia (2):

Contenidos de micronutrientes en recuentos dietéticos

1-3 años 4-8 años Varones 9-13 años Mujeres 9-13 años
Vitamina A (ug) 537 (179) 889 (296) 1.147 (286) 575 (143) 3.943 (657) 2.746 (457)
Vitamina C (mg) 24 (160) 33 (220) 140 (560) 64 (256) 35 (77) 137 (304)
Vitamina D (ug) 4 (80) 2 (40) 2 (40) 0 (0) 0 (0) 5 (100)
Vitamina E (mg) 3 (50) 5 (83) 16 (228) 9 (128) 10 (90) 11 (100)
Ácido fólico (ug) 38 (25) 77 (51) 120 (60) 92 (46) 180 (60) 262 (87)
Hierro (mg) 3 (42) 5 (71) 8 (80) 7 (70) 12 (150) 13 (162)
Calcio (mg) 933 (186) 694 (138) 666 (83) 689 (86) 968 (74) 1.188 (91)

Entre paréntesis se refleja el porcentaje de la cantidad ingerida respecto a las cantidades diarias recomendadas. Los porcentajes superiores a 100 indican que cubren los requerimientos diarios, mientras que los inferiores no los cubren. En negrita se indican las ingestas que superan el nivel de ingesta máximo tolerable.

N. Alentado Morell, et al. Polivitamínicos y minerales en la infancia. ¿Son necesarios?. Acta Pediatr Esp. 2010; 68(1): 25-33.

Es especialmente importante reparar en la vitamina D, dado el incremento del raquitismo subclínico y clínico en los países desarrollados. En la tabla podemos comprobar, como en un único caso, se cubre con la ingesta dietética las necesidades diarias de vitamina D.

Multinutrientes en los niños

La AAP, señala que la ingesta diaria de vitamina D debe ser 400 IU para todos los bebés, niños y adolescentes, a partir de los primeros días de vida, y la mayoría de la comunidad científica en todo el mundo está de acuerdo con esta opinión. Históricamente, esta cantidad de 400 UI era el contenido de una cucharadita de aceite de hígado de bacalao.

Este problema representa el punto de inflexión después de muchas décadas de estudios, decisión y cambios de opinión, así como un paso fundamental hacia el establecimiento de la necesidad de vitamina D en el primer año de vida, confirmando, que una dosis de 400 IU (10 μg) de vitamina D al día desde el nacimiento a 18 meses de edad es capaz de eliminar el raquitismo clínico. Sin embargo, los resultados en muchos informes sobre la creciente y generalizada deficiencia de vitamina D sugieren que las cantidades recomendadas son probablemente insuficientes y deben aumentarse al menos 800 IU/día de vitamina D.

Más específicamente, algunos investigadores sugieren una ingesta de 400-1000 IU/día de vitamina D para los niños con exposición al sol inadecuada, sin alimentos enriquecidos con vitamina D, o con piel oscura, en edades comprendidas de 1 a 18 años, para prevenir la deficiencia y evitar un tratamiento más agresivo (3).

En relación a la vitamina A, se aprecia que ningún paciente está por debajo de los requerimientos diarios y cuatro de ellos sobrepasan el límite superior tolerable. Debido a que la vitamina A es liposoluble, por lo que no se eliminará fácilmente del organismo, es importante valorar esta cuestión, en el caso de recomendar un polivitamínico que contenga este nutriente.

Algo muy diferente sucede con la vitamina C, con la que no suele haber problemas para alcanzar las necesidades diarias. La vitamina C potencia la absorción intestinal de hierro y favorece la activación de ácido fólico a tetrahidrofolato. En general, hay evidencia creciente de que la deficiencia de vitamina C y otros nutrientes, como por ejemplo el cinc, afectan negativamente al crecimiento físico y mental de los niños y puede alterar sus defensas inmunitarias. La suplementación en este caso puede representar un método de soporte válido, cuando exista un trastorno de base que requiera una mayor cantidad de estos nutrientes, o cuando los aportes nutricionales sean insuficientes, como ocurre especialmente en las regiones en desarrollo (4).

Respecto a la vitamina E, la mitad alcanzan las cantidades diarias recomendadas y la otra mitad se encuentran por debajo de ellas. Parece ser significativo, que esta situación se encuentre diferenciada por grupos de edad, por lo que tendría que tenerse en cuenta el cambio de alimentos y pautas en estas cruciales etapas. La vitamina E es un importante, antioxidante y se considera una de las primera línea de defensa contra la peroxidación de lípidos, siendo también importante para el funcionamiento normal de las células inmunitarias (5). La deficiencia de vitamina E es rara en sujetos sanos bien alimentados, su deficiencia se ha observado en niños con fibrosis quística, malnutrición severa o colestasis,con lo que se genera una incapacidad de absorber grasas dietéticas (por tanto vitaminas liposolubles), desarrollando síndromes neurológicos de vitamina E.

En el caso del hierro, sólo los pacientes de mayor edad consiguen alcanzar la ingesta diaria recomendada. Esto puede deberse a los cambios alimentarios observados a partir de la preadolescencia, cuando se suelen consumir más alimentos proteicos de origen animal, asociando muchas veces una disminución del consumo de frutas y verduras. Sin embargo, no hay que olvidar que el déficit de hierro es una de las deficiencias nutricionales más frecuentes en nuestro medio. Los niños son susceptibles de presentar ferropenia, sobre todo en los primeros años de vida, debido a las elevadas necesidades de hierro por la rapidez del crecimiento y al relativo poco contenido de dicho elemento en la mayoría de dietas a estas edades (6). Las moléculas de hierro son fundamentales para el transporte de la hemoglobina; de ahí que la consecuencia principal de la ferropenia sea la anemia. El déficit de hierro también se ha visto relacionado con trastornos del desarrollo y del comportamiento de los niños. Los alimentos de origen animal, como las carnes, los pescados y los huevos, son más ricos en hierro que los de origen vegetal, y su biodisponibilidad es mayor. Tanto la leche materna como la leche de vaca son relativamente pobres en hierro.

En lo que respecta al calcio, se observa que los niños de 1-3 años de edad son los únicos que llegan a cubrir las necesidades diarias. Hay que tener en cuenta que las CDR de este elemento van aumentando progresivamente con la edad.

En la reunión anual del SEDCA (Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación), celebrada el pasado mes de marzo en Madrid, se realizaron dos comunicados sobre la importancia del calcio en niños y adolescentes (7). En uno de ellos, se resalta la importancia de fomentar la ingesta de calcio y productos lácteos en escolares con obesidad central, con el fin de disminuir el estrés oxidativo. En otro, se evidencia la existencia de una prevalencia elevada de ingesta insuficiente de calcio en la población infantil y adolescente de la Comunitat Valenciana.

Por último, lo que realmente llama la atención de la tabla, es que ninguno de los pacientes llega a cubrir los requerimientos dietéticos de ácido fólico, posiblemente por el escaso contenido de frutas y, sobre todo, verduras frescas en la dieta habitual. Dado que el ácido fólico no se encuentra en cantidades relevantes en otros grupos de alimentos y que, además, posee cierta termolabilidad, es una vitamina que se debe tener en cuenta de cara a una posible suplementación de la dieta habitual, tanto sola, como formando parte de suplementos con otras vitaminas o minerales.

Que duda cabe que los suplementos vitamínicos y/o minerales no van a suplantar a los alimentos que los contienen. Para poder saber que niños necesitan realmente un determinado suplemento es fundamental realizar una buena encuesta dietética, que ofrezca información detallada de los distintos grupos de alimentos y bebidas que estos niños están tomando. Los datos sobre la ingesta de frutas y verduras frescas, la actividad física, o cualquier otro hábito o comportamiento alimenticio que merezca la pena ser valorado, han de tenerse en cuenta e intentar aunar con la recomendación del suplemento. También es necesario un correcto análisis del complemento vitamínico/mineral, analizando los componentes con márgenes terapéuticos más estrechos y valorando su usocombinado con otras medidas terapéuticas, como por ejemplo las plantas medicinales, con las que a veces también vienen formulados este tipo de productos, para poder realizar una recomendación racional, segura y eficaz.

Referencias

1. American Academy of Pediatrics. Feeding the child. En: Kleinman RE, ed. Pediatric Nutrition Handbook, 6.ª ed. AAP, 2009; 145-174.

2. N. Alentado Morell, et al. Polivitamínicos y minerales en la infancia. ¿Son necesarios?. Acta Pediatr Esp. 2010; 68(1): 25-33.

3. Pela I. How much vitamin D for children?. Clin Cases Miner Bone Metab. 2012 May;9(2):112-7.

4. Maggini S, Wenzlaff S, Hornig D. Essential role of vitamin C and zinc in child immunity and health. J Int Med Res. 2010 Mar-Apr;38(2):386-414.

5. Pekmezci D. Vitamin E and immunity. Vitam Horm. 2011;86:179-215.

6. Gil Hernández A, et al. Alimentación complementaria. An. Pediatr (Barc). 2006;65(5):481-95.

7. Nutr. clín. diet. hosp. 2012; 32(supl. 1): 5

José Daniel Custodio
Licenciado en Biología


Puede dejar una respuesta, or trackback desde tu propio sitio.

Una respuesta a “Suplementos vitamínicos y minerales en niños”

Deja un comentario

Designed by WebRed.es