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Hongos medicinales , shiitake, maitake y reishi

 

Aunque hasta hace pocas décadas, las propiedades de los hongos medicinales se desconocían en Occidente, la gastronomía y la farmacopea de la medicina tradicional china se han servido durante siglos de los alimentos como remedios para prevenir o tratar distintas enfermedades, utilizando una extensa variedad de plantas y extractos de hongos medicinales con fines terapéuticos.

En este sentido, merecen especial atención el shiitake, el maitake y el reishi, cuyo valor terapéutico no reside tanto en sus nutrientes sino en sus principios activos, muy especialmente los polisacáridos, principalmente β-glucanos, por su acción inmunomoduladora y sus ampliamente estudiados efectos anticancerígenos, con capacidad para estimular el sistema inmunológico sin hiperactivarlo.

Así, al igual que el resto de nutrientes que deberían formar parte de una dieta sana, equilibrada y suficiente –cereales integrales, leguminosas, especias y hierbas aromáticas, verduras, hortalizas y fruta de temporada, semillas, frutos secos y proteínas saludables–, estos tres hongos medicinales, además de su interés nutricional, pueden incluirse de forma habitual en numerosos platos de la cocina diaria por sus contrastadas virtudes nutricionales y terapéuticas:

Su riqueza en proteínas los convierte en la ‘carne’ del bosque; especialmente en su forma seca, se puede equiparar a la carne de ternera.

Son relativamente pobres en azúcares simples, con un índice glucémico bajo y una elevada digestibilidad, si se toman en pequeña cantidad.

Contienen una importante cantidad de hidratos de carbono complejos y fibra, indispensable para mantener la salud de la microbiota intestinal.

Reducen los niveles de colesterol en sangre y aportan al organismo gran diversidad mineral: hierro, fósforo, selenio, potasio, zinc, manganeso, cobre o germanio; éste último, fundamental en la prevención de procesos tumorales.

Son bajos en calorías y ricos en agua fisiológica, razón por la cual se estropean fácilmente; resultan ideales, en cantidad moderada, en dietas de control de peso.

Ricos en oligoelementos, vitamina C, ergosterol (precursor de la vitamina D, con acción antiviral y antitumoral), provitamina A y grupo B, especialmente niacina y riboflavina, estos tres hongos medicinales aportan también al organismo una gran variedad de enzimas y polisacáridos, especialmente β-glucanos, con gran capacidad para combatir muchas afecciones y modular la expresión de los genes en determinados tipos de cáncer.

En dosis terapéuticas, sus principales propiedades antitumorales, quimioprotectoras e inmunomoduladoras podrían resumirse en los siguientes puntos:

Prevención de la oncogénesis (proceso de formación y desarrollo del tumor).
Actividad antitumoral directa contra diversos tipos de tumores.

Actividad inmunopotenciadora contra los tumores en combinación con quimioterapia.
Efecto preventivo de metástasis.

El shiitake y el maitake, por su riqueza proteica y versatilidad de utilización, nos ofrecen un amplio abanico de posibilidades para no convertir la proteína animal, especialmente carne y embutidos, en el centro de nuestra dieta.

Podemos incluirlos de forma habitual en numerosos platos, tanto en su forma seca, previamente hidratados, como fresca: sopas, cremas de verduras, cereales integrales, legumbres, estofados, risottos, a la plancha con ajo y perejil, salteados e incorporados como un ingrediente más en ensaladas templadas, empanadas, cocas de verduras, tartas saladas, masas para croquetas o hamburguesas, mezclados con algas o proteína vegetal, como el tofu, el tempeh o el seitan, salteados con verduras…

El reishi, por sus características organolépticas, ve restringida su aplicación a tan sólo algunas preparaciones. A láminas, podemos utilizarlo en decocción en caldos o sopas, infusiones…; en polvo, espolvoreado en pequeña cantidad en algunos platos, dar un toque agridulce a nuestras vinagretas con miel de reishi o utilizarla para endulzar infusiones, kéfir, yogur, postres…

En definitiva, evitar el sedentarismo y los hábitos tóxicos, prevenir el estrés y la ansiedad, apostar por una alimentación sana y equilibrada, con predominio de alimentos del reino vegetal por encima de los del reino animal e incluir en la dieta hongos con reconocidas propiedades medicinales, como el shiitake, el maitake o el reishi, constituye, sin duda alguna, una potente arma terapéutica, especialmente valiosa también desde el punto de vista profiláctico, tanto en la prevención de los cánceres asociados a la dieta, como en el desarrollo de otras enfermedades propias de las mal llamadas sociedades del bienestar.

Bibliografía

Josefina Llargués, Hongos Medicinales; Shiitake, Maitake y Reishi: Prevención y apoyo al tratamiento del cáncer (Ediciones Obelisco’14).

Fuente soycomocomo.es

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