Flora intestinal, la importancia de cuidarla

Los últimos años se ha relacionado el incremento de enfermedades como el asma, las alergias y enfermedades con un componente autoinmune con cambios en la colonización del intestino y una flora intestinal con baja diversidad.

¿Qué es la flora intestinal?

La flora intestinal, también llamada microbiota, se refiere a los millones de microorganismos y bacterias presentes en nuestros intestinos. Estos microbios se alimentan principalmente de fibra vegetal, que proviene de los restos de vegetales que comemos.

Cada persona tiene una microbiota diferente y la dieta depende buenamente de ello. Del estado de nuestra flora intestinal dependen funciones tan importantes del organismo como una buena digestión o la respuesta de nuestro sistema inmune a las enfermedades e infecciones.

Por ello, te damos 5 razones por las que deberías cuidar tu flora intestinal.

Flora intestinal

Protege de enfermedades y mejora la digestión

Las bacterias intestinales forman un barrera protectora que defiende el intestino de posibles infecciones. Al mismo tiempo, la microbiota evita que aniden en el intestino otras bacterias que no son beneficiosas para el organismo. Por ello, cuando el equilibrio de la flora intestinal se altera, se puede producir gastroenteritis o diarrea.

Las bacterias intestinales al fermentan la fibra y las sustancias no digeribles, producen ácidos grasos de cadena corta que el organismo absorbe para obtener energía. Así pues, cuando se debilita la microbiota, se produce una mala absorción de algunos nutrientes. Algunos de los agentes que pueden debilitarla son los antibióticos o el estrés.

Flora intestinal

Flora intestinal: Aumenta la inmunidad

Los microorganismos intestinales fermentan la fibra, cuyos gases resultantes estimulan unos ganglios limfáticos situados en las paredes de los intestinos. De esta forma, aumentan la producción de linfocitos (glóbulos blancos), que son los responsables de la respuesta inmunitaria.

Fabrica vitaminas K, B5 y B12

A pesar de que la mayor parte de estos nutrientes los obtenemos a través de la alimentación, la microbiota es capaz de sintetizar vitaminas K, B5 y B12.

Recordemos que la vitamina K se encarga de la coagulación de la sangre. La vitamina B5, sin embargo, se encarga de la asimilación de carbohidratos, proteínas y grasas, necesarias para el organismo y de la sintetización de hierro, además de mantener el sistema inmune fuerte, junto a la vitamina B12. Esta última ayuda a la formación de glóbulos rojos en la sangre y en al mantenimiento del sistema nervioso central.

Flora intestinal

Una microbiota pobre en probióticos puede favorecer la obesidad

Antes de nada, los probióticos son bacterias que viven en nuestra flora intestinal, que mejoran las funciones del organismo, entre ellas, la absorción de nutrientes y tienen un papel muy importante en la defensa del cuerpo. Podemos encontrarlo en alimentos como el yogur o el kéfir.

Por otro lado, los prebióticos también habitan en la microbiota y favorecen la proliferación de bacterias saludables fermentativas. Los podemos encontrar en vegetales, tubérculos, frutas, etc.

En este caso, estudios han demostrado que la baja presencia de bacterias en el intestino aumenta el riesgo de engordar. De hecho, los investigadores sugieren que la composición de la microbiota influencia el metabolismo general y que por tanto, debería tenerse en cuenta a la hora de estudiar el desarrollo de la obesidad y cuando se advierte una resistencia a la pérdida de peso.

Sistema digestivo

La obesidad no sólo se asocia con patologías como el colesterol, la diabetes o la hipertensión, sino que la OMS relaciona la obesidad con 11 tipos de cáncer diferentes. Entre ellos, principalmente los del sistema digestivo y los de origen hormonal.

Flora intestinal: Nos ayuda a prevenir el cáncer de colon

Llevar una dieta rica en productos cárnicos y pobre en vegetales aporta muchas aminas heterocíclicas. Estas son componentes cancerígenos que se producen cuando exponemos los alimentos ricos en proteínas a altas temperaturas como barbacoas o frituras. Estas sustancias son perjudiciales para el colon, podiendo llegar a producirse cáncer de colon.

Sin embargo, la fibra vegetal y las bacterias que la fermentan (anaeróbicas), aceleran el tránsito intestinal y en consecuencia, hacen que estos componentes putrefactivos estén menos tiempo en nuestro intestino. Por ello es interesante equilibrar el consumo de carne con alimentos ricos en fibra, como verduras, frutas y legumbres que eviten la proliferación de las bacterias anaeróbicas y aumenten las bacterias probióticas.

Es más, estudios en ratones han comprobado que ciertas poblaciones de bacterias favorecen la fermentación de la fibra vegetal y la síntesis de ácido butírico. Esto induce a la creación de anticuerpos que se encargan de eliminar células envejecidas que podrían convertirse en tumorales.

También la fermentación de la fibra baja el PH. Por todo ello, mantener la flora intestinal en buen estado puede ayudar a prevenir el cáncer de colon.

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