Manteca de Karité, un tesoro para tu piel

La manteca de karité se extrae del fruto del árbol llamado Karité, que en latín se denomina Butyrospermum Parkii. Crece de forma silvestre en la sabana del África occidental y puede alcanzar más de 12 metros de altura.

¿De dónde se extrae la manteca de karité?

Sus frutos carnosos se asemejan, en forma, a la de un aguacate.

En cuanto a sus caracterísicas, poseen una pulpa dulce y mantecosa, utilizada durante siglos por sus propiedades terapéuticas y cosméticas en la cultura africana.

Concretamente, esta crema de karité es un producto auténtico, procedente de una producción sostenible y artesanal, cuya recolección se realizaba por mujeres que se organizaban en cooperativas. A día de hoy, estas cooperativas siguen siendo el motor de la economía de miles de familias en esta región de África.

Manteca de karité: beneficios

La manteca de karité contiene en su fracción insaponificable, karitene, pro-vitamina-A, E y alcoholes terpénicos.

Estos componentes contribuyen a proteger la piel de los efectos nocivos del sol, por lo que se ha utilizado tradicionalmente para reforzar la acción de los filtros solares.

Beneficios para la piel

Además, la manteca de karité nutre e hidrata en profundidad, potenciando la función barrera de la piel. De esta manera, contribuye de forma efectiva, a disminuir la pérdida trans-epidérmica de agua a través de ésta.

Por otro lado, la presencia de esteroles vegetales como los fitoesteroles alfa y beta- amirina en la manteca de karité, le proporcionan propiedades antiinflamatorias que nos ayudarán a calmar la piel y reducir la inflamación.

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Por todo ello, se encuentra indicada para todo tipo de pieles en caso de:

  • Deshidratación
  • Sequedad
  • Descamación
  • Piel irritada o sensible
  • Irritación después del afeitado
  • Labios secos o deshidratados
  • Puntas del cabello abiertas o estropeadas
  • Cutículas con necesidad de una regeneración
  • Uñas débiles, con intención de fortalecerlas.
  • Talones agrietados

También, la manteca de karité sirve para el cuidado de las pieles expuestas al frío y condiciones climáticas extremas (rostro, manos, etc.) ya que suaviza y calma la dermis.

Por último, te aconsejamos elevar la hidratación de tu piel combinándola con aceite de baobab. Así como, potenciar la regeneración de tu piel con los aceites vírgenes de rosa mosqueta, argán y árnica montana, mezcladas con la manteca.

¿Comenzamos a lucir una piel nutritiva, sedosa e iluminada gracias a la manteca de karité?

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