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Problemas Cardíacos

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Todo lo que debemos saber sobre este problema.

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Documento sin título PROBLEMAS CARDÍACOS

La publicidad en los medios de comunicación nos bombardean a diario con los peligros que acechan a nuestro corazón. Se nos recomienda reducir el colesterol, tomar antioxidantes y hacer ejercicio, pero ¿es sólo eso lo que nos conduce a evitar (o a provocar en caso de no tomarlo) tener lo que la medicina denomina como angina de pecho o infarto?

La naturopatía y las técnicas naturales aceptan esas premisas, pero incluyen otros factores como determinantes en los problemas cardíacos.

DIFERENCIAS

Antes de proseguir, deberíamos aclarar las diferencias entre lo que la medicina occidental llama “angina de pecho” e “infarto”.

La angina de pecho (también denominada angor o angor pectoris) se produce cuando una arteria coronaria no es capaz de satisfacer las necesidades de oxígeno de una parte determinada del corazón. Se produce por ello una deficiencia del funcionamiento del músculo cardíaco que el enfermo puede percibir con un dolor en los brazos, en el cuello o incluso en la mandíbula. En algunos casos se sienten las molestias en esos lugares y no en el propio corazón. Por lo general aparece y desaparece poco a poco en un período que puede variar entre uno y diez minutos, y en la mayoría de los casos surge tras un esfuerzo físico o psíquico y desaparece si los servicios de urgencia médica proporcionan una dosis de nitroglicerina por vía sublingual.

Por su parte, el infarto de miocardio (músculo cardíaco) se produce cuando una deficiencia de oxigenación provoca una necrosis (muerte de tejido) en éste, debido a la obstrucción de la arteria o arterias que lo irriguen.

En realidad un infarto es cualquier situación de falta de oxígeno que se traduzca en necrosis, por lo que si bien en general nos referimos al corazón, podemos hablar de infarto cerebral, intestinal, renal, etc.

El problema añadido en una necrosis, es que la zona afectada ya no será capaz de funcionar y además puede dificultar el funcionamiento del resto del órgano (corazón en este caso). La mayoría de personas con infarto de corazón han tenido antecedentes de angina de pecho. Aunque existen infartos indoloros, la mayoría cursa con síntomas similares a los de la angina de pecho, pero más prolongados y sin respuesta a la nitroglicerina. Además el enfermo se encuentra sudoroso, angustiado, puede tener náuseas y vómitos y es consciente de que lo que le está sucediendo es grave. En muchos los casos (uno de cada cuatro según las estadísticas), los síntomas del infarto de miocardio resultan tan inespecíficos y difusos que resulta difícil identificarlos como tales.

Habitualmente no se dan tras un esfuerzo físico o psíquico, sino cuando la persona se encuentra en reposo.

VISIÓN NATUROPÁTICA

En la gran mayoría de las veces, los profesionales de la salud -especialmente en nuestro caso los practicantes de las técnicas naturales-, pueden vislumbrar si una persona tiene facilidad para llegar a presentar un problema cardíaco. Además de antecedentes familiares, alimentación, tipo de vida, situación psicológica (presente y pasada) y toda una serie de observaciones, lo primero que salta a la vista es si se trata de una persona con constitución congestiva. Esto es algo que cualquier persona puede observar si se fija en los matices como cara roja y congestionada, punta de la lengua y de la nariz rojas y punta de la nariz con división en dos mitades.

Si a esto le añadimos un período de estrés, una alimentación incorrecta y un consumo de alcohol y tabaco, deberemos prevenir a la persona para que se cuide, se vigile y modifique algunos de sus hábitos a fin de evitar males mayores.

Otros factores que influyen en la facilidad para problemas cardiovasculares son el intestino (disbiosis y cándida principalmente), problemas emocionales (estrés y simpaticotonía), excesiva competitividad y disfunciones en el bazo y el páncreas (esto último según la Medicina Tradicional China). De hecho es relativamente común encontrarse con pancreatitis diagnosticadas por médicos que aparecen antes de que se produzca un infarto.

En lo tocante a la dieta, es fundamental el control de las grasas saturadas y el exceso de radicales libres, ya que producen microlesiones en las arterias. El cerebro al detectarlas, envía al hígado un mensaje para que produzca colesterol y “tapice” esas heridas, pero ello provoca ateromas (acumulaciones de grasa) que dificultan la circulación, y si son muy grandes pueden provocar lesiones cardíacas.

Igualmente debemos tener especial cuidado en no ingerir cantidades excesivas de calcio, ya que es lo primero que se precipita en dichas microlesiones (debido al exceso de dicho mineral que ingerimos en la vida normal), y por ello ese colesterol que iba a cubrir la herida se calcifica y endurece. El organismo envía más colesterol para tapizarlo y ello crea un círculo vicioso que conduce a que la arteria no pueda llevar la sangre debidamente.

En lo tocante al sistema nervioso, un exceso de simpaticotonía provoca pequeños espasmos. Éstos, incluso sin la necesidad de placas de ateroma, pueden provocar un colapso cardíaco. Muchos profesionales de la salud natural consideran más importante el sistema nervioso que la dieta.

HAMER

En alguna ocasión he hablado de los postulados del Dr. Hamer con respecto al origen de las enfermedades. En lo que respecta al corazón, Hamer expone que conflictos que tengan relación con el terreno y el territorio (ya sean física o psíquicamente) pueden afectar a dicho órgano. Según sus estudios e investigaciones, una persona cuya vida se centre en su posición laboral, familiar, social, etc. si ésta sufre una degradación (despido, paro, descenso de nivel en cualquiera de esos aspectos, etc.) será el corazón el que lo somatice y lo sufra, y dependiendo de cómo esa persona lo viva, de la intensidad del conflicto, de la alimentación y de su forma de ser, puede terminar derivando en un grave problema cardíaco. Siempre según su hipótesis, un conflicto que tenga que ver con el territorio, que tenga una importancia determinante para la persona, y que dure más de 8 meses, puede ser mortal.

AYUDAS

En estos casos, a diferencia de lo expuesto en artículos anteriores, nos deberemos centrar en la prevención, ya que si se llega a producir un problema grave (que la medicina denomina infarto o angina de pecho), deben ser los servicios de urgencia médicos los que actúen, ya sea con fármacos de choque o incluso con la maquinaria que la tecnología pone a su alcance.

En el caso de encontrarnos con un problema cardíaco grave que podamos sospechar que es infarto o angina de pecho, obviamente lo primero que debemos hacer es avisar a los servicios de urgencia.

Por parte de la Medicina Tradicional China existen unos puntos específicos que según ellos pueden ser estimulados. Esto no soluciona el problema y mucho menos lo cura, ya que estamos ante una situación de emergencia, sin embargo pueden hacer que el enfermo tenga una mayor resistencia hasta la llegada de los servicios médicos.

De cualquier manera, la mejor terapia es la prevención, y por ello deberemos tener en cuenta lo expuesto para ser capaces de evitar tener que llegar a esos extremos.

Para la medicina habitual, los problemas cardíacos vienen dados por tóxicos, estrés, o en el peor de los casos fortuitamente. Sin embargo desde la naturopatía se contemplan otras posibilidades que provienen de la observación de los casos y de su estudio, teniendo una base fisiológica y anatómica que las sustentan. Una vez más se nos plantea que somos más responsables de nuestro estado de salud de lo que creemos y que lo que denominamos comúnmente enfermedades no nos vienen como en una ruleta o por maldición del destino, sino por un desequilibrio que podemos haber provocado sin saberlo.

Rafael Sánchez
Naturópata.

 

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